Se dice que tu forma de levantarte influirá en todo el día. Asíque cuando te levantas bien, es un punto positivo para tu día, y si por el contrario te levantas con el pie izquierdo, con ganas de golpearle a la almohada, de no recoger las cosas ni hacerte la cama... bueno, entonces costará más que sea un día provechoso.
Yo me he levantado con fuego en el interior... y eso no parece ser bueno. Encima que me levanto a las 12 del mediodía, me levanto mal.
Pronto tengo un viaje, un viaje muy grato... sin embargo, ¿Qué te puedo decir? Hay algo en mi interior que no me permite alegrarme por ello.
Es como si mi estrés afectara en todos los puntos de mi vida. Y no hablar de mi autoestima, que es un subi-baja impredecible. Este punto me tiene especialmente rayada... el de lo poderme sentir bien conmigo misma, y eso que tengo prohibido machacarme según la psicóloga de mi madre (parece que también hablan de mi en la consulta). Es ese sentimiento de culpabilidad, ese nudo en el estómago, esa sensación de ahogo que proviene de alguna parte de mi mente que no puedo localizar.
Hay que seguir adelante, lo sé. Sin embargo, parece existir una fuerza mayor que me tira hacia atrás una y otra vez cuando empiezo a animarme.
Soy egocéntrica quizás por querer verme siempre con buen aspecto, odio verme mal... y últimamente parece que la piel se me ha vuelto en mi contra. ¡No lo soporto! Encima tengo el viaje... y necesito estar bien, verme bien.
Necesito ocupar mi tiempo rápido, sí o sí.
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